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XIII-Notochelys
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Publicado: 25 Dic 2006 17:00 |
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Samuel Bultrón vive de la pesca, pero al mismo tiempo se ha convertido en el principal guardián de un proyecto para conservar varias especies de tortugas marinas.
No recibe un sólo centavo por ello, pero siente una felicidad y un compromiso enorme por la protección de ese quelonio amenazado.
"Hemos tenido dificultades, pero las hemos vencido", dijo el pescador de 36 años a la AP. "En años pasados venía más gente a buscar los huevos (de las tortugas); teníamos problemas con la misma gente de la comunidad, pero ahora han tomado más conciencia".
En Malena, un tranquilo pueblo sobre la costa del Pacífico y a unos 285 kilómetros de la capital, sus aproximadamente 120 habitantes, incluyendo a los niños, participan en el proyecto, destinado a vigilar la temporada de desove, el nacimiento en viveros y la liberación de los neonatos en la playa que tiene el mismo nombre de la comunidad.
Los pobladores esperan que esto atraiga en un futuro cercano a nacionales y extranjeros amantes del ecoturismo y de la conservación del medio ambiente.
En Panamá, Malena es la única comunidad que se dedica directamente a esta actividad, aunque hay otros puntos de conservación de tortugas y varias playas donde desovan estos reptiles marinos.
Con relación a Centroamérica, Costa Rica está a la vanguardia en este campo y cuenta con el refugio de Vida Silvestre Ostional, en el Pacífico, considerado el sitio más importante de anidamiento de esa especie a nivel mundial. El vecino país, un promotor del ecoturismo, también ha creado varios refugios para la protección de la tortugas.
Ostional, en la provincia de Guanacaste, recibe en temporadas de anidación hasta 30.000 tortugas lora en una sola noche en una playa de ocho kilómetros de extensión, dentro del refugio creado en 1983, según estiman las autoridades de ese país.
La playa de Maruata, en la costa del Pacífico mexicano, también es uno de los muchos puntos de desove de las torturas.
Si se compara con Ostional, a Malena llega una cifra ínfima de tortugas, alrededor de un centenar por año. Pero miembros de la Fundación MarViva, que en el 2006 decidió brindar respaldo a la comunidad, destacan que arriban al menos cuatro especies de las siete existentes en el mundo: lora, verde, carey y canal o baula.
La directora ejecutiva de MarViva, Gabriela Etchelecu, explicó durante una gira al proyecto que la especie carey es la más amenazada debido a que la gente usa el caparazón para hacer broches y lentes.
Randall Arauz, presidente del Programa Restauración de Tortugas Marinas de Costa Rica, señaló recientemente que menos de 1.000 hembras baulas adultas anidan actualmente en las costas del Pacífico de América: hace dos décadas el número superaba las 90.000.
Los pescadores de Malena comenzaron a cuidar la temporada de desove hace algunos años, debido a que la gente llegaba a la playa y se llevaba los huevos para comercializarlos o mataban las tortugas para vender su carne.
Los perros y otros animales de la playa también se comían los huevos o mataban los neonatos.
Los pobladores comenzaron a vigilar la playa por las noches y la madrugada durante la temporada de desove, que se inicia a mediados de año.
Con ayuda de los Cuerpos de Paz de Estados Unidos y de la cooperación de España lograron crear un primer vivero, al que remplazaron este año por uno más grande que evita que entren animales o que la gente se lleve los huevos.
Etchelecu dijo que se está logrando una alta tasa de supervivencia en los nidos hechos por los lugareños.
MarViva, que trabaja en la protección de los recursos marinos en Colombia, Costa Rica, Ecuador y Panamá, orienta a los pobladores sobre cómo operar los viveros y los anidamientos y levantar estadísticas, necesarias para atraer la cooperación de instituciones.
La fundación dijo que en el 2006 se habían liberado unos 5.135 neonatos incubados en 82 nidos.
"Se estima que un 5 a 10% de las tortugas liberadas volverán dentro de 20 años", explicó. "Lograr que una de estas tortuguitas regrese es toda una aventura. Estas tortugas van por todo el corredor marino, van a estar en Costa Rica, en Colombia, en Ecuador".
Los pescadores de Malena se adjudicaron una gran victoria al lograr que las autoridades prohibiesen la extracción de arena en la playa.
En tanto, las autoridades reparan y construyen tramos de la carretera que conecta a la comunidad.
"Antes no le dábamos importancia al anidamiento, pero ahora sí hemos abiertos los ojos", dijo el pescador Francisco González, de 32 años. "Estamos viendo el movimiento turístico y tenemos un privilegio que no toda playa posee".
Durante una visita al proyecto, Bultrón enseñó el momento en que tres pichones de tortugas salían del nido por la mañana. Algunos lugareños ayudaron a los animalitos a desplazarse por la arena hasta que hicieran contacto con las olas.
Esta vez los visitantes no tuvieron mucha suerte, pues la temporada está por finalizar y pocos neonatos salieron durante la madrugada. Una mujer comentó alegre que hace semanas nacieron más de un centenar y que los niños se volvieron locos de la alegría.
"Queremos que los niños de la zona y la gente que viene tomen conciencia de la importancia de conservar la naturaleza", señaló González.
Noticia de el Nuevo Herald.
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